Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia El monopolio es bueno, porque es una categoría económica y, por tanto, una emanación de Dios. La competencia es buena, porque también es una categoría económica. Pero lo que no es bueno es la realidad del monopolio y la realidad de la competencia. Y aun es peor que el monopolio y la competencia se devoren mutuamente. ¿Qué se debe hacer? Como estos dos pensamientos eternos de Dios se contradicen, al señor Proudhon le parece evidente que también en el seno de Dios hay una síntesis de ambos pensamientos, en la que los males del monopolio se yen equilibrados por la competencia, y viceversa. Como resultado de la lucha entre las dos ideas, sólo puede exteriorizarse su lado bueno. Hay que arrancar a Dios esta idea secreta, aplicarla seguidamente y todo marchará a pedir de boca; hay que revelar la fórmula sintética oculta en la noche de la razón impersonal de la humanidad. El señor Proudhon se ofrece como revelador sin titubeo alguno.