Una herencia salvaje (Las guerreras Maxwell 10)
Una herencia salvaje (Las guerreras Maxwell 10) Más tarde, Amanda recorrió los pasillos en silencio, deteniéndose ante un retrato de Scarlett. La mujer del cuadro tenÃa una belleza frÃa, casi amenazante. Amanda no pudo evitar murmurar: —Asà que esta fue la sombra que apagó esta casa. —Y la que aún pesa sobre ella —respondió una voz detrás. Era Derek, amigo de Brodrick. —Pues habrá que encender algunas luces —dijo Amanda, sin apartar la vista del retrato.
Mientras tanto, en sus aposentos, Brodrick luchaba contra la inquietud que Amanda despertaba en él. HabÃa enterrado el amor junto a su esposa, o eso creÃa. Pero esa joven, con su franqueza y su fuego, estaba resquebrajando los muros que habÃa construido para sobrevivir.