Una herencia salvaje (Las guerreras Maxwell 10)
Una herencia salvaje (Las guerreras Maxwell 10) Las palabras de Joshua retumbaron en su cabeza toda la noche. Amanda no era Scarlett, ni los clanes eran una excusa válida para condenarse a la soledad. Sin embargo, los viejos hábitos de la culpa lo mantenÃan atado, y esa lucha interna lo hacÃa distanciarse.
La tensión alcanzó su punto más alto cuando Amanda lo buscó al dÃa siguiente. —Si vas a seguir huyendo, dÃmelo ahora —le dijo, con la voz quebrada por la ira y el dolor—. Porque yo no me arrastraré detrás de un hombre que no sabe lo que quiere. Brodrick, incapaz de encontrar las palabras, guardó silencio. Y ese silencio fue un golpe más cruel que cualquier grito.
Amanda se marchó sin mirar atrás, dejando al conde solo, con el eco de su propia cobardÃa resonando en cada rincón del castillo.
La tensión en Roy Trust era palpable. Amanda se habÃa encerrado en sà misma, pasando las horas en compañÃa de Peyton y Ossian, mientras Brodrick vagaba por el castillo como un fantasma atormentado. Joshua lo observaba desde lejos, consciente de que aquel hombre estaba librando una guerra contra sus propios demonios.
