Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada —¡Estúpido juguete! Capricho de niño de altivos almirantes, y comodoros, y capitanes; el mundo fanfarronea de vos, de vuestra astucia y poder; pero, en verdad, ¿qué es lo que podéis hacer, salvo decir el pobre y lastimoso punto donde vos mismo, y la mano que os sostiene, resultan estar en este amplio planeta? ¡No!, ¡nada más en absoluto! No podéis decir dónde estará una gota de agua o un grano de arena mañana a mediodÃa; ¡y no obstante, a pesar de vuestra impotencia, insultáis al sol! ¡Ciencia! Os maldigo, juguete vano; y maldito sea todo lo que dirige los ojos del hombre a lo alto, a ese cielo cuya palpitante vivacidad únicamente le abrasa, ¡lo mismo, oh sol, que estos viejos ojos están ahora mismo abrasados por vuestra luz! Orientadas por la naturaleza al horizonte de esta tierra están las miradas de los ojos del hombre; no disparadas desde la coronilla de su cabeza, como si Dios hubiera querido que mirara hacia su firmamento. ¡Os maldigo a vos, cuadrante! —arrojándolo sobre cubierta—, ya no volveré a guiar mediante vos mi camino terrestre; la horizontal aguja del barco, y la horizontal estima por corredera: éstas me conducirán, y me mostrarán mi lugar en el mar. Sà —descendiendo desde la lancha a la cubierta—, asà os pisoteo, objeto mezquino que débilmente apuntáis a lo alto; ¡asà os destrozo y os machaco!