Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada ¡Apretar!, ¡apretar!, ¡apretar! Durante toda la mañana apreté ese esperma hasta que yo mismo casi me derretí en él; apreté ese esperma hasta que una especie de extraña locura me embargó; y me encontré inadvertidamente apretando las manos de los que trabajaban conmigo en él, confundiendo sus manos con suaves glóbulos. Tal pródigo, afectivo, amigable y amable sentimiento engendró esta ocupación que al final estaba continuamente apretando sus manos, y mirando sentimentalmente a sus ojos; tanto como para decir… ¡Ah!, queridos seres hermanos, ¿por qué habríamos de mantener más tiempo esas acerbidades sociales, o conocer el menor de los malos humores o de las envidias? Venid; estrechemos las manos todos; qué digo, estrechémonos nosotros, unos a otros; estrechémonos universalmente hasta la propia leche y esperma de la ternura.