Typee
Typee Pero mi principal motivo de ansiedad, el cual envenenaba todo disfrute personal, era la misteriosa enfermedad de mi pierna, que permanecía incurable. Todas las aplicaciones vegetales de Tinor, unidas a las intenciones más severas del viejo curandero y los cuidados afectivos de Kori-Kori, habían fracasado. Casi estaba inválido y el dolor que padecía era irresistible. La incontenible enfermedad no mostraba señales de mejoramiento; todo lo contrario, su violencia crecía por días y amenazaba con resultados fatales, a menos que se empleara algún medio poderoso para contrarrestarla. Parecía como si estuviera destinado a hundirme con esta grave aflicción o, cuando menos, impedirme aprovechar la oportunidad de escapar del valle.
Un incidente que ocurrió, según pude calcular, unas tres semanas después de la desaparición de Toby, me convenció de que los nativos por un motivo u otro interpondrían todos los obstáculos posibles a mi partida.