Typee
Typee Fuera busqué ansioso a Kori-Kori, pero mi hasta entonces fiel servidor no estaba. Sin querer perder siquiera un instante, ya que cada momento podrÃa ser tan importante, me dirigà a un fornido individuo cercano para que me llevara en su espalda; para mi sorpresa se negó ofendido. Me dirigà a otro con el mismo resultado. Un tercer intento resultó igualmente infructuoso; y me di cuenta qué habÃa inducido a Mau-Mau a conceder mi solicitud y por qué los demás nativos se comportaban de modo tan extraño. Era evidente que el jefe me habÃa dado libertad a que siguiera hacia el mar porque suponÃa que no dispondrÃa de los medios para lograrlo.
Convencido de su determinación de retenerme cautivo, me desesperé; y casi insensible al dolor, tomé una lanza que estaba colocada contra una pared y apoyándome en ella, tomé el camino aledaño a la casa. Para mi sorpresa, me dejaron solo, todos los nativos permanecieron frente a la casa enfrascados en animada conversación que cada vez se hacÃa más ruidosa y vehemente, y para mi indescriptible placer, noté que se habÃan levantado diferencias de opiniones entre ellos; que dos grupos, en breve tiempo, se formarÃan y por consiguiente, asà divididos, habÃa probabilidad de escape.