Historia de un pepe
Historia de un pepe —La escolta —continuó el abogado—, se encontró en el rÃo del Molino con la cuadrilla de Pie de lana, que la atacó y la ha hecho pedazos, llevándose el situado. Un cadete de la segunda compañÃa, que se llama…
PodÃan oÃrse los latidos del corazón de Matilde, que estaba pálida como un cadáver.
—Se llama, creo, Fernández; el que hizo tanto ruido por el caballo y los pajes en la tarde del paseo.
—Y bien, Fernández —dijo la señora—, ¿qué le ha sucedido? Acabe usted por Dios.
—Que cayó atravesado por cinco o seis balazos, y dicen que esta tarde o mañana entra el cadáver.
Matilde no fue dueña de contener un grito, y un estremecimiento convulsivo agitó todo su cuerpo. Doña Engracia estaba muda de terror, y el perverso abogado veÃa la desesperación de la joven con diabólica complacencia. Era una prueba a que habÃa recurrido, para acabar de cerciorarse del sentimiento que Fernández inspiraba a aquella mujer, a quien él amaba con desesperación.
La negra esclava fue la única de los presentes que conservó su sangre frÃa y dijo:
—Como me llamo Mariana que lo que acaba de contar este español, o es un cuento de plaza, o hay mucha ponderación en lo que dice.