La hija del Adelantado
La hija del Adelantado En la época a que se refiere nuestra historia, hacía pues, trece años que aquellos dos desgraciados aguardaban que se dispusiera de su suerte. Los sufrimientos habían quebrantado la energía y la salud del anciano Rey de los kachiqueles; pero su joven compañero, lejos de dejarse abatir por el infortunio, cobraba cada día nuevo vigor, y oyendo sólo la voz del patriotismo, sin atender a los dictámenes de la prudencia, soñaba con el exterminio de los Teules, como llamaban ellos a los españoles. Sequechul recibió con viva alegría al conspirador herbolario; pero Sinacam, sin moverse de su rincón, apenas levantó la cabeza para saludarlo.
Dejaremos para otro capítulo la conversación de aquellos personajes.