La hija del Adelantado
La hija del Adelantado La hija del Adelantado estaba en una situación que no le dio lugar a advertir el terror de su amiga; y esta se guardó muy bien de decirle una palabra de la escena terrible que acababa de tener lugar, comprendiendo que la emoción que le causaría, habría de serle fatal. Sin tener confianza bastante con cualquiera otra persona de Palacio, y temerosa por otra parte, de exasperar las violentas pasiones del médico, la joven resolvió guardar profundo silencio, esperando a que el estado de la salud de su amiga le permitiese hacerle aquella confidencia sin peligro.
Melchora, por su parte, previó que aquel lance le abriría una verdadera mina y se propuso sacar todo el partido posible del secreto que la casualidad le había revelado. Peraza continuó visitando a doña Leonor, como si nada hubiera sucedido, y la camarera procuraba encontrarse al paso del doctor, siempre que este entraba a la alcoba de la enferma, o cuando salía de ella y le daba noticias de doña Juana, que el herbolario recompensaba generosamente.