El Avaro
El Avaro MAESE SANTIAGO.— Señor, si queréis que os diga las cosas, creo que es vuestro querido intendente quien ha dado el golpe.
HARPAGÓN.— ¿Valerio?
MAESE SANTIAGO.— SÃ.
HARPAGÓN.— ¡Él que me parecÃa tan fiel!
MAESE SANTIAGO.— SÃ; él mismo. Creo que ha sido quien os ha robado.
HARPAGÓN.— ¿Y por qué lo crees?
MAESE SANTIAGO.— ¿Por qué?
HARPAGÓN.— SÃ…
MAESE SANTIAGO.— Lo creo… porque lo creo.
COMISARIO.— Mas es preciso decir los indicios que tenéis.
HARPAGÓN.— ¿Le has visto merodear alrededor del sitio dónde habÃa yo puesto mi dinero?
MAESE SANTIAGO.— SÃ, en verdad. ¿Dónde estaba vuestro dinero?
HARPAGÓN.— En el jardÃn.
MAESE SANTIAGO.— Justamente; le he visto merodear por el jardÃn. ¿Y dónde estaba guardado ese dinero?
HARPAGÓN.— En una arquilla.
MAESE SANTIAGO.— Ahà está el asunto. Le he visto con una arquilla.
HARPAGÓN.— ¿Y cómo era esa arquilla? Veré si es la mÃa.