El Avaro

El Avaro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

(Al Comisario, señalando a Valerio). Encartadle como es debido, señor, y haced que los hechos tengan la mayor criminalidad.

VALERIO.— No veo qué crimen pueden imputarme por la pasión que siento hacia vuestra hija, ni tampoco comprendo a qué suplicio creéis que puedo ser condenado por nuestro compromiso cuando se sepa quién soy…

HARPAGÓN.— Me río de todos vuestros cuentos, y el mundo está hoy lleno de estos ladrones de nobleza, de estos impostores que sacan provecho de su oscuridad y se revisten insolentemente con el primer nombre ilustre que se les ocurre adoptar.

VALERIO.— Sabed que poseo un corazón demasiado digno para adornarme con algo que no sea mío, y que todo Nápoles puede dar fe de mi alcurnia.

ANSELMO.— ¡Poco a poco! Tened cuidado con lo que vais a decir. Arriesgáis aquí más de lo que pensáis, y estáis hablando delante de un hombre que conoce a todo Nápoles, y a quien le será fácil discernir con claridad en la historia que contáis.

VALERIO.— (Cubriéndose altivamente). Soy hombre que no tiene nada que temer, y si conocéis a Nápoles, sabréis quién era don Tomás de Alburci.

ANSELMO.— Sin duda que lo sé, y pocas personas le han conocido mejor que yo.

HARPAGÓN.— Me tienen sin cuidado don Tomás o don Martín.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker