Ana, la de Avonlea
Ana, la de Avonlea —Le han dado la escuela de Carmody a una tal Priscilla Grant. ¿Tú no fuiste a la Academia de la Reina con alguien de ese nombre, Ana?
—SÃ, asà es. ¡Priscilla enseñando en Carmody! ¡Qué bien! —exclamó Ana, con los ojos grises tan brillantes que la señora Lynde se preguntó si alguna vez decidirÃa si Ana era o no una chica hermosa.