Ana la de Ingleside

Ana la de Ingleside

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Admirarían tu dinero, supongo. Se descorazonaron en seguida, ¿me equivoco? Una andanada de sarcasmo de tu parte y se fueron. Si hubieran querido a Stella de verdad, no se habrían amilanado ante eso ni ante tus imaginarios perros guardianes. No, Richard, debes admitir el hecho de que Stella no es una muchacha que consiga novios interesantes. Tampoco lo era Lisette, tú lo sabes. No había tenido ni un admirador hasta que llegaste tú.

—¿Pero no valió la pena esperar a que llegara yo? Lisette era una muchacha muy prudente. Yo no voy a entregarle mi hija a cualquiera. Ella es mi estrella y, a pesar de tus comentarios despectivos, puede brillar en los palacios de los reyes.

—No hay reyes en Canadá —replicó la señorita Cornelia—. Yo no digo que Stella no sea una muchacha muy dulce. Sólo digo que los hombres no lo ven así y, considerando su constitución física, me parece conveniente. Y es una suerte para ti, también. Tú no podrías vivir sin ella, te sentirías tan desvalido como un bebé. Bien, prométenos una contribución para la cocina de la iglesia, y nos vamos. Ya sé que te mueres por ponerte a leer.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker