Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside A veces se le permitÃa a Jem ir a Harbour Mouth por la tarde a comprar pescado. Era una diligencia que a él le encantaba, pues significaba que podrÃa sentarse en la cabaña del capitán Malachi Russell, al pie de un campo cerca del puerto, y escuchar al capitán Malachi y a sus amigotes contar historias. Cada uno de ellos tenÃa algo que contar cuando se reunÃan. El viejo Oliver Reese (de quien se sospechaba que de joven habÃa sido pirata) habÃa sido tomado prisionero por un rey canÃbal… Sam Elliott habÃa estado en el terremoto de San Francisco… «William el Valiente» MacDougall habÃa mantenido una lucha feroz con un tiburón… Andy Baker habÃa estado en un tornado en el mar. Más aún, Andy podÃa escupir más lejos, según decÃa, que cualquier otro hombre de Cuatro Vientos. El capitán Malachi, con su nariz ganchuda y el revuelto bigote canoso, era el preferido de Jem. HabÃa sido capitán de un bergantÃn cuando no tenÃa más que diecisiete años, y habÃa navegado hasta Buenos Aires con un cargamento de madera. TenÃa un ancla tatuada en cada mejilla, y un maravilloso reloj antiguo al que se le daba cuerda con una llave. Cuando estaba de buen humor, le dejaba a Jem darle cuerda, y cuando estaba de muy buen humor, llevaba a Jem a pescar bacalao o a juntar almejas en la marea baja, y cuando estaba con el mejor de los humores, le mostraba a Jem las muchas maquetas de barcos que habÃa tallado. A Jem esas maquetas le parecÃan la quintaesencia de lo romántico. Entre ellas, habÃa un barco vikingo, con una vela cuadrada a rayas y un temible dragón en la proa… una carabela de Colón… el Mayflower… un gallardo buque llamado El holandés volador… y un sinfÃn de hermosos bergantines, goletas, barcas, barcos rápidos y veleros.