Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside —La abuela tiene cerca de cien años, dicen —dijo Susan—, pero si tu Jenny dice que vivió antes del diluvio, está exagerado. Lo más probable es que cogieras quién sabe qué, si vas a un lugar como ése.
—Hace mucho tiempo que tuvieron todo lo que podÃan tener —protestó Di—. Jenny dice que tuvieron paperas, sarampión, tos convulsa y escarlatina, todo en un año.
—No me extrañarÃa que hubieran tenido la viruela —murmuró Susan—. ¡Si habrá gente embrujada!
—Jenny tiene que quitarse las amÃgdalas —sollozó Di—. Pero eso no es contagioso, ¿no? Jenny tuvo una prima que se murió cuando la operaron de las amÃgdalas… se desangró sin recuperar el conocimiento. Por eso es probable que a Jenny le pase lo mismo, si es de familia. Es delicada…, se desmayó tres veces la semana pasada. Pero está absolutamente preparada. Y es en parte por eso que quiere que vaya a pasar una noche con ella… para que pueda recordar esa noche cuando ella haya fallecido. Por favor, mamá. Renuncio al sombrero nuevo con cintas, si me prometes que me dejarás ir.
Pero mamá fue inflexible y Di se recluyó con su almohada empapada en lágrimas. Nan no la compadeció… a Nan «no le caÃa bien» Jenny Penny.
—No sé qué le pasa a esa niña —dijo Ana, preocupada—. Nunca antes se habÃa portado asÃ. Como dice usted, parece que Penny la ha embrujado.