Ana la de La Isla
Ana la de La Isla —Bueno, sin duda pensarán que eso me pesa, ¿no es cierto? Pues no. Me alegra. Hace tiempo que debÃa haberlo establecido por mà misma, pero no me decidÃa. Si no me aceptáis moriré de desilusión y mi espÃritu os rondará eternamente. Me colocaré en el mismo umbral de «La Casa de Patty» y no podréis entrar ni salir sin tropezar con mi espectro.
Nuevamente Ana y Priscilla cambiaron expresivas miradas.
—Bueno —dijo la primera—, claro que no podemos prometerte nada hasta hablar con Stella; pero no creo que se oponga. Por nuestra parte te aceptamos y te damos la bienvenida.
—Si te aburres de nuestra vida sencilla puedes dejarnos sin explicaciones —agregó Priscilla.
Phil se levantó, las abrazó con júbilo y partió alegremente.
—Espero que todo marche bien —comentó Priscilla.
—Nosotras debemos conseguir que asà sea —reconoció Ana—. Creo que Phil se adaptará muy bien a nuestra sencilla vida de hogar.
—¡Oh, Phil es un encanto como camarada y compañera de diversiones! Y cuantas más seamos mejor para nuestros bolsillos. Pero ¿cómo será convivir con ella? Hay que pasar las buenas y las malas junto a una persona para llegar a conocerla realmente.