Ana la de La Isla
Ana la de La Isla —Bueno, eso espero. Y lo espero porque la quiero. Pero no puedo comprenderla. No se parece a ninguna de las muchachas que conocÃ, ni a ninguna de las que yo fui.
—¿Y cuántas muchachas fue usted, tÃa Jimsie?
—Por lo menos media docena, querida.