Ana la de La Isla
Ana la de La Isla Sin embargo, debía de encontrarlo, pues iba a la vanguardia en todas las asignaturas. Hasta el gruñón profesor de matemáticas, que detestaba la educación mixta y se había opuesto severamente a que fuera implantada en Redmond, tuvo que rendirse ante ella. Aventajaba en todo a las demás estudiantes, excepto en lenguaje, donde Ana Shirley se imponía por amplio margen.