Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes Ana sintió que de no haber sido por el festival, no hubiera podido resistir su derrota, pues ese dÃa sólo se hablaba de aquél en el colegio. El Club del Debate de Avonlea, que celebraba reuniones quincenales durante todo el invierno, habÃa tenido algunas pequeñas tertulias sin importancia; pero éste iba a ser un asunto de mucha trascendencia. La entrada costaba diez centavos, a beneficio de la biblioteca. La gente joven de Avonlea habÃa estado ensayando durante varias semanas, y todos los escolares tenÃan especial interés en él, ya que tomaban parte sus hermanos y hermanas. Todos los alumnos de más de nueve años esperaban ir, excepto Carrie Sloane, cuyo padre compartÃa la opinión de Marilla respecto a la concurrencia de los niños a festivales nocturnos. Carrie Sloane lloró detrás de su libro de gramática toda la tarde, sintiendo que la vida no valÃa la pena de ser vivida.
La verdadera excitación de Ana comenzó a la salida de la escuela, y fue incrementándose hasta alcanzar en el festival su estado álgido. Tuvieron un té «perfectamente elegante»; y luego llegó la deliciosa tarea de vestirse en el pequeño cuarto de Diana en el piso superior. Diana peinó el flequillo de Ana al nuevo estilo «pompadour», y Ana ató los lazos de Diana con su peculiar destreza. Probaron por lo menos media docena de peinados diferentes.