Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —Es tÃa de papá y vive en Charlottetown. Es horriblemente vieja, debe tener como setenta años, y creo que nunca ha sido joven. Esperábamos su visita, pero no tan pronto. Es muy estirada y decorosa, y protestará hasta cansarse por esto; la conozco bien. Bueno, tendremos que dormir con Minnie May, y no te imaginas cómo patea.
A la mañana siguiente, la señorita Josephine Barry no apareció a la hora del desayuno. La señora Barry sonrió amablemente a las dos niñas.
—¿Habéis pasado bien la noche? Traté de mantenerme despierta para deciros que habÃa llegado tÃa Josephine y que tenÃais que dormir arriba, pero estaba tan cansada que me quedé dormida. Espero que no hayáis molestado a tu tÃa, Diana.
Diana guardó un discreto silencio, pero Ana y ella cambiaron furtivas sonrisas a través de la mesa. Ana regresó a su casa inmediatamente después del desayuno y de esa manera no supo del alboroto que se habÃa armado en casa de los Barry hasta que fue a casa de la señora Lynde a llevar un mensaje de Marilla.