Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —Es un atardecer muy hermoso —dijo Diana—, pero tengo grandes noticias, Ana. Adivina. Te doy tres oportunidades.
—Charlotte Gillis se casará en la iglesia después de todo y la señora Alian quiere que la decoremos.
—No. El novio de Charlotte no está conforme, porque nadie se ha casado nunca en la iglesia y cree que se parecerÃa a un funeral. Es una tonterÃa ya que podrÃa ser algo muy bonito. Prueba otra vez.
—¿La madre de Jane la dejará hacer una fiesta de cumpleaños?
Diana negó con un movimiento de cabeza, mientras los ojos le brillaban de alegrÃa.
—No puedo pensar qué puede ser —dijo Ana—, a menos que sea que Moody te acompañó a casa anoche después de las oraciones.
—Desde luego que no —exclamó Diana, indignada—. No presumirÃa de semejante cosa. ¡Es una criatura horrible! SabÃa que no serÃas capaz de adivinarlo. Mamá ha recibido carta de tÃa Josephine; quiere que tú y yo vayamos a la ciudad el martes próximo y nos quedemos para la exposición. ¡Ahà tienes!