Ana la de Tejas Verdes

Ana la de Tejas Verdes

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Más allá del jardín, un campo arado y plantado con ajos descendía hasta la hondonada donde corría el arroyo y donde crecían filas de blancos abedules, surgiendo gallardamente de un suelo que sugería deliciosos helechos, musgos y otras muestras de vegetación. Más a lo lejos, había una colina, verde y emplumada por pinos y abetos, donde, en un hueco, estaba el grisáceo tejado de la casita que viera desde el otro lado del Lago de las Aguas Refulgentes.

Lejos, a la izquierda, se hallaban los grandes establos y más allá de los verdes campos descendentes, se veía el chispeante azul del mar.

Los ojos de Ana, amantes de la belleza, vagaron por todo aquello, contemplándolo ávidamente; la pobre criatura había visto muchos lugares feos en su vida, y aquello era más hermoso de lo que pudiera soñar.

Permaneció arrodillada, perdida para todo excepto para aquella belleza, hasta que una mano que se posó en su hombro la devolvió a la realidad. Marilla había entrado sin ser oída por la pequeña soñadora.

—Es hora de que te vistas —dijo severamente.

En realidad, Marilla no sabía cómo hablarle a la niña y su incómoda ignorancia la hacía seca e hiriente, cuando en realidad no quería serlo.

Ana se puso en pie, aspirando profundamente.

—¿No es hermoso? —dijo, abarcando con un movimiento de la mano el mundo exterior.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker