El Valle del Arco Iris
El Valle del Arco Iris Rosemary West habÃa llegado a su vida aquel atardecer de otoño trayendo con ella una atmósfera en la cual se reconocÃa su espÃritu. A través del golfo de lo desconocido, ellos se estrecharon las manos de la amistad. Llegó a conocerla mejor en los diez minutos pasados junto al arroyo que lo que habÃa conocido a Emmeline Drew, a Elizabeth Kirk o a Amy Annetta Douglas en un año. Acudió a ella en busca de consuelo cuando la señora Davis ultrajó su mente y su alma y fue consolado. Desde entonces iba con frecuencia a la casa de la colina, deslizándose por los oscuros senderos de la noche en el Valle del Arco Iris con tanto sigilo que las chismosas de Glen nunca podÃan estar realmente seguras de si iba a ver a Rosemary West o no. Una o dos veces, otras visitas lo habÃan sorprendido en la sala de las West: eso era todo lo que sabÃa la Asociación de Damas de Beneficencia. Pero cuando Elizabeth Kirk se enteró, sofocó una secreta esperanza que se habÃa permitido acariciar, sin la menor alteración en su rostro poco agraciado, y Emmeline Drew decidió que la próxima vez que viera a cierto solterón de Lowbridge no lo despreciarÃa como habÃa hecho la última vez. Era obvio que si Rosemary West se proponÃa atrapar al pastor, lo atraparÃa; parecÃa más joven de lo que era y los hombres la encontraban guapa. ¡Además, las West tenÃan dinero!