Emily lejos de casa
Emily lejos de casa Cuando los leo, siempre siento una especie de desaliento. ¿Tiene sentido tratar de hacer lo que ya está hecho, y hecho para siempre?
Pero encuentro otros versos que me inspiran; los anoté en la página del índice de mi nuevo cuaderno:
Nunca es coronado
por la inmortalidad quien teme ir
donde lo llevan las voces aéreas.
Y es cierto. Debemos seguir nuestras «voces aéreas», seguir a través de cualquier desengaño, duda o descreimiento hasta que nos lleven a nuestra Ciudad de la Realización, donde quiera que esté.
Hoy he recibido cuatro rechazos por correo: ronco alarido del fracaso. El clamor de las Voces Aéreas se debilita. Pero volveré a oírlas. Y las seguiré, no me dejaré desalentar. Hace años escribí un «juramento» (el otro día lo encontré en un paquete viejo en el armario): «Treparía el Sendero Alpino y escribiría mi nombre en el papiro de la fama».
¡Seguiré trepando!
29 de octubre de 19…
La otra noche releí mi Crónicas de un viejo jardín. Creo que puedo mejorarlo mucho, ahora que la tía Elizabeth ha levantado la prohibición. Quise que lo leyera el señor Carpenter, pero me dijo: