Utopía
Utopía Estaba allí presente un parásito que se hacía pasar por gracioso y lo hacía tan bien, que en realidad se convertía en un auténtico bufón. Tan insípidas eran las palabras con que se esforzaba para provocar la risa, que uno se reía más de él que de lo que decía. Entre tanta palabrería, aparecían de vez en cuando chispazos de ingenio. Se cumplía en él el conocido refrán: «Tantas flechas le tiró, que Venus al fin le dio». Es, pues, el caso que uno de los convidados dijo que con mis argumentos y exposición había solucionado el problema de los ladrones. Y que el Cardenal, por su parte, había dejado resuelto el de los vagabundos. Sólo quedaba ahora el ocuparse a fondo y de manera oficial de los ancianos y de los enfermos, sumidos en la pobreza e incapaces de vivir de su trabajo.