Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra Yo os elogio mi muerte, la muerte libre, que viene a mà porque yo quiero.
¿Y cuándo querré? – Quien tiene una meta y un heredero quiere la muerte en el momento justo para la meta y para el heredero.
Y por respeto a la meta y al heredero ya no colgará coronas marchitas en el santuario de la vida.
En verdad, yo no quiero parecerme a los cordeleros: estiran sus cuerdas y, al hacerlo, van siempre hacia atrás.
Más de uno se vuelve demasiado viejo incluso para sus verdades y sus victorias; una boca desdentada no tiene ya derecho a todas las verdades.
Y todo el que quiera tener fama tiene que despedirse a tiempo del honor y ejercer el difÃcil arte de – irse a tiempo.
Hay que poner fin al dejarse comer en el momento en que mejor sabemos: esto lo conocen quienes desean ser amados durante mucho tiempo.
Hay, ciertamente, manzanas agrias, cuyo destino quiere aguardar hasta el último dÃa del otoño: a un mismo tiempo se ponen maduras, amarillas y arrugadas.
En unos envejece primero el corazón, y en otros, el espÃritu. Y algunos son ancianos en su juventud: pero una juventud tardÃa mantiene joven durante mucho tiempo.