Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra Cuando dije esto a la vida ella rió malignamente y cerró los ojos. «¿De quién estás hablando?, dijo, ¿sin duda de m�
Y aunque tuvieras razón, – ¡decirme eso asà a la cara! Pero ahora habla también de tu sabidurÃa».
¡Ay, y entonces volviste a abrir tus ojos, oh vida amada! Y en lo insondable me pareció hundirme allà de nuevo. –
Asà cantó Zaratustra. Mas cuando el baile acabó y las muchachas se hubieron ido de allà sintiose triste.
«Hace ya mucho que se puso el sol, dijo por fin; el prado está húmedo, de los bosques llega frÃo.
Algo desconocido está a mi alrededor y mira pensativo. ¡Cómo! ¿Tú vives todavÃa, Zaratustra?
¿Por qué? ¿Para qué? ¿Con qué? ¿Hacia dónde? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿No es tonterÃa vivir todavÃa? –
Ay, amigos mÃos, el atardecer es quien asà pregunta desde mÃ. ¡Perdonadme mi tristeza!
El atardecer ha llegado: ¡perdonadme que el atardecer haya llegado!».
Asà habló Zaratustra.