Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra El origen de todas las cosas buenas es de mil formas diferentes, – todas las cosas buenas y petulantes saltan de placer a la existencia: ¡cómo iban a hacerlo tan sólo – una sola vez!
Una cosa buena y petulante es también el largo silencio y el mirar, lo mismo que el cielo invernal, desde un rostro luminoso de ojos redondos: –
– como él, guardar en secreto el propio sol y la propia indómita voluntad solar: ¡en verdad, ese arte y esa invernal petulancia los he aprendido bien!
Mi maldad y mi arte más queridos están en que mi silencio haya aprendido a no delatarse por el callar.
Haciendo ruido con palabras y con dados consigo yo engañar a mis solemnes guardianes: a todos esos severos espÃas deben escabullÃrseles mi voluntad y mi finalidad.
Para que nadie hunda su mirada en mi fondo y en mi voluntad última, – para ello me he inventado el prolongado y luminoso callar.
Asà he encontrado a más de una persona inteligente: se cubrÃa el rostro con velos y enturbiaba su agua para que nadie pudiera verla a través de aquéllos y hacia abajo de ésta.
Pero cabalmente a él acudÃan hombres desconfiados y cascanueces aún más inteligentes: ¡cabalmente a él le pescaban su pez más escondido!