Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra «¿No es todo llorar un lamentarse? ¿Y no es todo lamentarse un acusar?». Asà te hablas a ti misma, y por ello, oh alma mÃa, prefieres sonreÃr a desahogar tu sufrimiento,
– ¡a desahogar en torrentes de lágrimas todo el sufrimiento que te causan tu plenitud y todos los apremios de la viña para que vengan viñadores y podadores!
Pero tú no quieres llorar, no quieres desahogar en lágrimas tu purpúrea melancolÃa, ¡por eso tienes que cantar, oh alma mÃa! – Mira, yo mismo sonrÃo, yo te predije estas cosas:
– cantar, con un canto rugiente, hasta que todos los mares se callen para escuchar tu anhelo, –
– hasta que sobre silenciosos y anhelantes mares se balancee la barca, el áureo prodigio, en torno a cuyo oro dan brincos todas las cosas malas y prodigiosas: –
– también muchos animales grandes y pequeños, y todo lo que tiene prodigiosos pies ligeros para poder correr sobre senderos de color violeta, –
– hacia el áureo prodigio, hacia la barca voluntaria y su dueño: pero éste es el vendimiador, que aguarda con una podadera de diamante[428], –
– tu gran liberador, oh alma mÃa, el sin-nombre – ¡al que sólo cantos futuros encontrarán un nombre! Y, en verdad, tu aliento tiene ya el perfume de cantos futuros, –