Humano, demasiado humano

Humano, demasiado humano

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

De ahí que se pudieran celebrar una especie de tratados, obligándose recíprocamente a conducta determinada, dar mutuas prendas cambiar juramentos. Pero mucho más importante es el constreñimiento del más fuerte, que se ejerce por medio de la magia y el encanto. Del mismo modo que el hombre, con la ayuda del encantador, sabe causar daño a un enemigo, aunque sea más fuerte, y le tiene angustiado en su presencia, del mismo modo que el filtro del amor actúa a lo lejos, así el hombre más débil cree poder determinar también a los espíritus más poderosos de la Naturaleza. El principal medio de encantamiento es tener en el propio poder algo de propiedad del otro, cabellos, clavos, platos, su retrato, su nombre. Así avituallado, puede proceder desde luego al encantamiento, dado que el supuesto fundamental es: a todo ser espiritual corresponde alguna cosa corporal; por este medio se es capaz de encadenar al espíritu, de hacerle daño, de aniquilarlo; el elemento corporal suministra la presa, y así podremos apoderarnos de lo espiritual. Del mismo modo que el hombre influencia al hombre, del mismo modo influencia también a un espíritu cualquiera de la Naturaleza, desde que éste tiene un elemento corporal por donde puede cogérsele. Se trata, diríamos, de un árbol y del germen de que procede —éste paralelo enigmático parece probar que en una u otra forma un solo y mismo espíritu es incorporado—, tan pronto grande, tan pronto pequeño. Una piedra que rueda repentinamente es el cuerpo en el cual actúa en espíritu; si en una llanura desierta se encuentra un bloque enorme, parece imposible pensar en una fuerza humana que la haya transportado allí; es la piedra la que se ha colocado en ese lugar por propio movimiento; de otro modo, es necesario que lo anime un espíritu. Todo lo que tiene cuerpo es accesible al encantamiento, y por lo mismo, también lo son los espíritus de la Naturaleza. Si un dios está directamente ligado a su imagen, se puede también ejercer contra el dominio directo (rehusando alimentarle por medio de los sacrificios, flagelándole, encadenándole, etcétera). Las gentes bajas de China, para arrancar a un dios cualquier favor, atan con cadenas la imagen del que los ha abandonado, la destrozan, la arrastran por las calles, por encima de basura y de inmundicias. «Pero, espíritu —dicen—, te hemos hecho habitar un templo magnífico, te hemos dorado lindamente, te hemos engordado, te hemos ofrecido sacrificio, y sin embargo eres tan ingrato». Semejantes medidas de rigor contra las imágenes de los santos y de la Madre de Dios, cuando no querían cumplir con su deber, en épocas por ejemplo, de peste o de sequía, se han producido aun en este siglo en países católicos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker