Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano 158
FATALIDAD DE LAS GRANDEZAS.— A toda gran revelación sigue la decadencia, especialmente en el dominio del arte. El modelo de la grandeza conduce a las naturalezas un poco vanas hacia la imitación superficial o la exageración; fatalidad que parece reservada a los grandes talentos, es tener que sofocar muchas fuerzas y gérmenes débiles, y hacer, por decirlo así, el vacío de la Naturaleza a su alrededor. El caso más feliz en el desarrollo de un arte es que muchos genios se limiten recíprocamente. En aquella lucha reciben luz y aire las naturalezas más delicadas y más débiles.
159