Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano OPINIONES PROPIAS.— La primera opinión que nos viene cuando se nos interroga de improviso sobre cualquier cosa, no es ordinariamente la nuestra, sino al opinión común, la de nuestra situación, nuestro origen: las opiniones propias rara vez flotan a la superficie.
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ORIGEN DEL VALOR.— El hombre ordinario es valeroso e invulnerable como un héroe cuando no ve el peligro, cuando no tiene ojos para verlo. Al revés, el héroe tiene en las espaldas su único punto vulnerable, porque en ellas no tiene ojos.
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PELIGRO DEL MÉDICO.— Es necesario haber nacido para nuestro médico; de otro modo, pereceremos por nuestro médico.
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VANIDAD MILAGROSA.— El que por tres veces ha profetizado el tiempo con seguridad y ha acertado, cree algo en su don profético. Aceptamos lo milagroso, lo irracional, cuando lisonjea nuestra propia estimación.
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PROFESIÓN.— Una profesión es el espinazo de la vida.
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