La gaya ciencia
La gaya ciencia y el viento apenas con inciertos
suspiros corría por las calles,
no me daba descanso la almohada,
ni la adormidera, ni lo que por lo general hace dormir profundamente:
una buena conciencia.
Al final sacudí de mí el sueño
y corrí a la playa.
La luna brillaba y se estaba bien,
encontré un hombre y una barca sobre la cálida arena,
con sueño ambos, pastor y oveja:
con sueño se separó de tierra la barca.
Una hora, fácilmente también dos,
¿o fue un año? Entonces se me hundieron
el sentido y los pensamientos súbitamente
en una uniformidad eterna,
y un abismo sin barreras
se abrió: ¡y pronto había pasado todo!
La mañana llegó: sobre negras profundidades
está una barca y descansa y descansa…
¿Qué ha pasado? Así se gritaba, así gritaron
cientos pronto: ¿qué ha ocurrido?, ¿sangre?
¡Nada ha sucedido! Hemos dormido, hemos dormido
todos: ¡ay, tan bien!, ¡tan bien!
Declaración de amor