La gaya ciencia
La gaya ciencia como mis cabras?
¿De dónde procede su falda de seda?
¡Ah, orgullosa mía!
¿Todavía vive algún macho cabrío
en ese bosque?
¡Qué complicado y venenoso hace
el esperar enamorado!
Así crecen en las noches de bochorno
setas venenosas en el jardín.
El amor me consume
igual que siete males.
No quiero comer absolutamente nada.
¡Que os vaya bien, cebollas!
La luna se metió ya en el mar.
cansadas están todas las estrellas,
gris se acerca el día,
y yo querría morirme.
«A estas almas inciertas»
A estas almas inciertas
les tengo una horrible rabia.
Todo su honrar es un atormentar,
toda su alabanza es irritación con uno mismo y vergüenza.
Porque no soy de su cuerda
en mi paso por el tiempo:
por ello me saluda en sus miradas
una envidia venenosamente dulce y sin remedio.