La gaya ciencia
La gaya ciencia ¡Ojalá me maldijesen cordialmente
y al hacerlo arrugasen la nariz!
El desvalido buscar de estos ojos
seguirá en mí eternamente caminos errados.
Bufón desesperado
¡Ay! Lo que yo escribí en la mesa y en la pared
con corazón de bufón y mano de bufón,
¿iba a adornar mesa y pared?…
Pero vosotros decís: «Manos de bufón ensucian,
¡y hay que purgar mesa y pared,
hasta que desaparezca hasta la última huella!».
¡Permitidme! Voy a echaros una mano,
he aprendido a manejar la esponja y la escoba,
como crítico, como genio de las aguas.
Pero, cuando esté terminado el trabajo,
me gustaría veros, requetesabios,
embadurnar mesa y pared con la m…[68] de vuestra sabiduría.
Rimus remedium
o bien: cómo se consuelan los poetas enfermos
De tu boca,
salivante bruja tiempo,
gotea despacio una hora tras otra.
De nada sirve que toda mi repugnancia grite: