La gaya ciencia
La gaya ciencia «¡Maldito, maldito sea el abismo
de la eternidad!».
El mundo… es de metal.
Un toro ardiente no oye ningún grito.
Con dagas voladoras escribe el dolor
en mis huesos:
«¡El mundo no tiene corazón,
y estupidez sería tomárselo a mal!».
¡Riega todas las amapolas,
riégalas, fiebre! ¡Vierte veneno en mi cerebro!
Ya llevas demasiado tiempo examinando mi mano y mi frente.
¿Qué preguntas? ¿Qué? «¿Para obtener qué pago?».
¡Ah, maldice a la ramera
y a su sarcasmo!
¡No!, ¡vuelve!
Fuera hace frío, oigo cómo llueve.
¿Debería tratarte con más delicadeza?
¡Coge! Aquí hay oro: ¡cómo brilla la moneda!
¿Llamarte «felicidad»?
¿Bendecirte a ti, fiebre?
¡La puerta se abre violentamente!
¡La lluvia salpica mi cama!
El viento apaga la luz, ¡las desgracias se acumulan!