Mi hermana y yo
Mi hermana y yo 20
Zenón fue honrado con una cruz de oro y un monumento en Kerameikos. No espero tal beatificación. Mientras pase la carroza fúnebre a través de las calles de Jena, me alegraré si ninguna ventana se abre y no vacían ningún orinal. Éste sería un triste fin para el autor de Zaratustra, el prometeico que trató de hurtar los fuegos del cielo y fue encadenado a la roca de la autoabnegación y el tormento.
Dice el Corán que San Mateo fue un hombre honesto. Quizás los adoradores de Alá me considerarán en sus memorias como el único cristiano honesto de Europa, un cristiano que era demasiado orgulloso para aceptar la moral esclava de San Pablo y prefirió retumbar en el trueno del Viejo Testamento, como lo hizo el mismo Jesús.
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