1984
1984 A veces le hablaba Winston del Departamento de Registro y de las descaradas falsificaciones que él per-petraba allí por encargo del Partido. Todo esto no la escandalizaba. Él le contó la historia de Jones, Aaronson y Rutherford, así como el trascendental papelito que había tenido en su mano casualmente. Nada de esto la impresionaba. Incluso le costaba trabajo comprender el sentido de lo que Winston decía.
-¿Es que eran amigos tuyos? -1e preguntó.
-No, no los conocía personalmente. Eran miembros del Partido Interior. Además, eran mucho mayores que yo. Conocieron la época anterior a la Revolución. Yo sólo los conocía de vista.
-Entonces ¿por qué te preocupas? Todos los días matan gente; es lo corriente.
Intentó hacerse comprender: