Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña En esa época se sumó a nosotros una sección de andaluces. No sé cómo llegaron hasta este frente. La explicación aceptada era que habían huido de Málaga a tal velocidad que se habían olvidado de detenerse en Valencia; pero esta explicación se debía a los catalanes, que despreciaban a los andaluces como a una raza de semisalvajes. Sin duda, los andaluces eran muy ignorantes, casi todos analfabetos, y ni siquiera parecían saber lo único que nadie ignora en España: a qué partido pertenecían. Creían ser anarquistas, pero no estaban del todo seguros; quizás fueran comunistas. Eran pastores o aceituneros, tal vez, de aspecto rústico, nudosos, con los rostros profundamente curtidos por el feroz sol meridional. Nos resultaban útiles, pues poseían extraordinaria destreza para convertir en cigarrillos el reseco tabaco español. La distribución de éstos había cesado, pero a veces se podían comprar en Monflorite paquetes de tabaco más barato, muy similar, en aspecto y textura, a la paja cortada. De sabor no era malo, pero estaba tan seco que cuando se conseguía armar un cigarrillo, el tabaco no tardaba en caer y uno se quedaba con un cilindro vacío. Sin embargo, los andaluces lograban admirables cigarrillos y tenían una técnica especial para pegar el papel.