Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña Seguíamos en Huesca, pero nos habían situado algo más a la derecha, frente al reducto fascista que habíamos capturado temporalmente unas pocas semanas antes. Yo actuaba como teniente* —supongo que corresponde a subteniente en el ejército británico—, y tenía bajo mi mando a unos treinta hombres, españoles e ingleses. Habían propuesto mi nombre para un ascenso oficial de rango; no era seguro que me lo concedieran. Hasta entonces, los oficiales de la milicia rechazaban los ascensos oficiales, pues éstos significaban pagas superiores y contradecían las ideas igualitarias de la milicia; pero ahora estaban obligados a aceptarlos. Benjamín ya había sido ascendido a capitán y Kopp estaba a punto de convertirse en comandante. Desde luego, el gobierno no podía pasarse sin los oficiales de la milicia, pero no confirmaba a ninguno de ellos en ningún grado superior al de comandante, probablemente reservando los cargos más altos para los del ejército regular y los flamantes egresados de la Escuela de Guerra. A causa de este procedimiento, en nuestra división (y, sin duda, en muchas otras) se daba el extraño caso de que el jefe de división, los jefes de brigada y los jefes de batallón eran todos comandantes.