Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña HabÃan prometido un mortero de trinchera para la compañÃa, yo lo esperaba ansioso. Por la noche patrullábamos como de costumbre, aunque con mayor riesgo, pues las posiciones fascistas estaban mejor defendidas y sus tropas más alertas: habÃan desparramado latas junto a la alambrada y abrÃan fuego con las ametralladoras en cuanto oÃan el menor ruido. Durante el dÃa disparábamos desde la tierra de nadie. Arrastrándose unos cien metros resultaba posible meterse en una zanja oculta por altos pastos y desde la cual se dominaba una brecha del parapeto fascista. HabÃamos convertido el sitio en un apostadero para tirar. Si se esperaba el tiempo suficiente, generalmente se acababa por ver una figura vestida de color caqui que se deslizaba rauda por delante de la abertura. Disparé bastantes veces. Ignoro si herà a alguien; parece improbable, ya que tiro muy mal con el fusil. Pero resultaba casi divertido, pues los fascistas no sabÃan de dónde venÃan los disparos y yo estaba seguro de acertarle a alguno tarde o temprano. Sin embargo, las cosas resultaron justo al revés: un tirador fascista me hirió. Estaba en el frente desde hacÃa unos diez dÃas cuando sucedió. La experiencia de recibir una herida de bala es muy interesante y creo que vale la pena describirla con cierto detalle.