Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña A las cinco de la mañana me encontraba en el vértice del parapeto. Esa hora siempre era peligrosa. Teníamos la aurora a nuestras espaldas y si se asomaba la cabeza quedaba claramente recortada contra el cielo. Estaba hablando con los centinelas antes del cambio de guardia. De pronto, en mitad de una frase, sentí… es muy difícil describir lo que sentí, aunque lo recuerdo en forma muy vívida.
Por decirlo de alguna manera, tuve la sensación de encontrarme en el centro de una explosión. Hubo como un fuerte estallido y un fogonazo cegador a mi alrededor, y sentí un golpe tremendo, no dolor, sólo una sacudida violenta, como la que produce una descarga eléctrica. Luego una sensación de absoluta debilidad, de haber sido reducido a nada. Los sacos de arena frente a mí se alejaron a una distancia inmensa. Supongo que se siente lo mismo cuando se es alcanzado por un rayo. Supe de inmediato que estaba herido, pero por el estallido y el fogonazo pensé que se trataba de algún fusil próximo, disparado por accidente. Todo ocurrió en un espacio de tiempo muy inferior a un segundo. Al instante siguiente se me doblaron las rodillas y caí hasta dar violentamente con la cabeza contra el suelo. Tenía perfecta conciencia de estar malherido, experimentaba una sensación de torpeza y aturdimiento, pero no sufría ningún dolor tal como se entiende normalmente.