Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña Los médicos del Hospital General me dieron un certificado de incapacidad física, pero para conseguir mi licencia debía someterme a la junta médica de un hospital cercano al frente y trasladarme luego a Siétamo para que me sellaran los documentos en los cuarteles de la milicia del POUM. Kopp acababa de regresar del frente lleno de júbilo. Acababa de entrar en acción y afirmaba que por fin tomaríamos Huesca. El gobierno había llevado tropas del frente de Madrid y estaba concentrando treinta mil hombres, además de gran cantidad de aeroplanos. Los italianos que yo había visto partir de Tarragona habían atacado la carretera de Jaca, pero habían sufrido grandes bajas y perdido dos tanques. Con todo, la ciudad caería, según afirmaba Kopp. (Pero ¡maldita sea!, no cayó. El ataque fue un lío espantoso y tuvo como única consecuencia una orgía de mentiras periodísticas). Entretanto, Kopp debía viajar hasta Valencia para entrevistarse con el ministro de la Guerra. Tenía una carta del general Pozas, entonces comandante del Ejército del Este; era la carta habitual, donde describía a Kopp como una «persona de toda confianza» y lo recomendaba para un cargo especial en la Sección de Ingeniería (Kopp era ingeniero). Partió hacia Valencia el día en que yo salí para Siétamo, el 15 de junio.