Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña Nos encontrábamos en una situación insólita. Por la noche se era un fugitivo acosado, durante el día se podía vivir de forma casi normal. Todas las casas habitadas por simpatizantes del POUM estaban vigiladas y era imposible ir a un hotel o a una pensión, por haberse dispuesto que los hoteleros informaran a la policía sobre la llegada de todo desconocido. Ello obligaba a pasar las noches al aire libre. Durante el día se podía andar con bastante seguridad. Las calles estaban llenas de guardias civiles, guardias de asalto, carabineros y policías corrientes, además de quién sabe cuántos espías de civil; sin embargo, no podían parar a todos los que pasaran, y si uno tenía un aspecto normal podía pasar inadvertido. Había que tratar de no quedarse cerca de los edificios del POUM y de no ir a los cafés y restaurantes donde había camareros que nos conocieran. Ese día y el siguiente pasé mucho tiempo bañándome en una casa de baños públicos. Me pareció una excelente manera de matar el tiempo y de mantenerme fuera de la circulación. Por desgracia, idéntica idea se le ocurrió a mucha gente. Pocos días después, cuando ya no estaba en Barcelona, la policía allanó una de esas casas y arrestó a buena cantidad de «trotskistas» en cueros.