Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña Al otro día mi esposa logró salir del hotel sin que nadie lo advirtiera. El tren partió con casi una hora de retraso. Yo ocupé el tiempo escribiendo una larga carta al Ministerio de la Guerra acerca del caso de Kopp: sin duda había sido arrestado por error; se necesitaba urgentemente su presencia en el frente, innumerables personas testificarían su inocencia, etc., etc., etc. Me pregunto si alguien leyó esa carta, escrita en páginas arrancadas de una libreta de notas, con letra temblorosa (tenía los dedos parcialmente paralizados) y en un español aún más tembloroso. En cualquier caso, ni esa carta ni ninguna medida tuvieron efecto alguno. Mientras escribo, seis meses después de estos acontecimientos, Kopp (si no ha sido fusilado) sigue en la cárcel, sin juicio y sin acusación. Al comienzo recibimos dos o tres cartas de él, enviadas desde Francia por prisioneros liberados. Todas hablaban de lo mismo: encarcelamiento en sótanos oscuros y mugrientos, comida mala y escasa, enfermedad grave debida a las condiciones del encierro y negativa a prestarle atención médica. Todo esto me fue confirmado por varias fuentes diferentes, inglesas y francesas. Hacía poco que había desaparecido en una de las «cárceles secretas» con las que parece imposible establecer cualquier tipo de comunicación. Su caso es el de docenas o centenares de extranjeros y nadie sabe de cuántos millares de españoles.