Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña Entretanto, los trabajadores contaban con armas y ya a esas alturas se negaban a devolverlas. (Un año más tarde se calculaba que los anarcosindicalistas en Cataluña poseían todavía treinta mil fusiles). Las propiedades de los grandes terratenientes profascistas fueron tomadas en muchos lugares por los campesinos. Junto con la colectivización de la industria y el transporte, se hizo el intento de establecer los comienzos de un gobierno de trabajadores por medio de comités locales, patrullas de obreros en reemplazo de las viejas fuerzas policiales procapitalistas, milicias proletarias basadas en los sindicatos, etc. Desde luego, el proceso no era uniforme y llegó más lejos en Cataluña que en cualquier otra parte. Había zonas donde las instituciones del gobierno local permanecían casi inalteradas, y otras donde coexistían con los comités revolucionarios. En ciertos lugares se crearon comunas anarquistas independientes, algunas de las cuales siguieron existiendo hasta que el gobierno las disolvió un año después. En Cataluña, durante los primeros meses, el poder estaba casi por completo en manos de los anarcosindicalistas, quienes controlaban la mayor parte de las industrias clave. De hecho, lo que había ocurrido en España no era una mera guerra civil, sino el comienzo de una revolución. Ésta es la situación que la prensa antifascista fuera de España ha tratado especialmente de ocultar. Toda la lucha fue reducida a una cuestión de «fascismo frente a democracia», y el aspecto revolucionario se silenció hasta donde fue posible. En Inglaterra, donde la prensa está más centralizada y es más fácil engañar al público que en cualquier otra parte, sólo dos versiones de la guerra española tuvieron alguna publicidad digna de mención: la versión derechista de los patriotas cristianos enfrentando a los bolcheviques sedientos de sangre, y la versión izquierdista de los republicanos caballerosos que sofocaban una revuelta militar. Pero el hecho central fue exitosamente ocultado.