Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña Por la noche se solían enviar pequeñas patrullas a tierra de nadie para que se ubicaran en zanjas cavadas cerca de las líneas fascistas y trataran de escuchar sonidos (toques de trompeta, bocinas de automóvil, etcétera), que indicaran actividad en Huesca. Había un constante ir y venir de tropas fascistas, y los informes de esas patrullas permitían calcular, en cierta medida, la envergadura de tales movimientos. Teníamos orden especial de informar sobre el sonido de campanas de iglesias. Según parecía, los fascistas siempre oían misa antes de entrar en acción. Entre los campos y los huertos había chozas de barro abandonadas que era recomendable explorar con un fósforo encendido luego de tapar las ventanas. A veces se encontraba un valioso botín, tal como un hacha pequeña o una cantimplora fascista (mejor que las nuestras y muy codiciadas). También se podían explorar durante el día, pero entonces había que hacerlo casi todo el tiempo a cuatro patas.