Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña Hacia finales de marzo se me infectó una mano; me la abrieron y tuve que llevar el brazo en cabestrillo. Tuve que ingresar en un hospital, pero no valía la pena ir a Siétamo por una herida tan leve, de modo que permanecí en el llamado hospital de Monflorite, que no era otra cosa que un centro de distribución de heridos. Estuve allí diez días, parte de ellos en cama. Los practicantes* me robaron casi todos los objetos de valor que poseía, incluidas la máquina fotográfica y las fotos. Todos robaban en el frente, como efecto inevitable de la escasez, pero el personal hospitalario siempre era el más ladrón. Tiempo después, en el hospital de Barcelona un norteamericano, que había viajado para unirse a la Columna Internacional en una nave que fue torpedeada por un submarino italiano, me contó que lo habían llevado herido hasta la orilla y que, mientras lo subían a la ambulancia, los camilleros le robaron el reloj de pulsera.