La hija del clerigo

La hija del clerigo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo cuatro

I

Dorothy había sido injusta con su padre al pensar que estaba dispuesto a dejarla morir de hambre en la calle. Lo cierto era que había hecho varios intentos de ponerse en contacto con ella, aunque de forma indirecta y no demasiado eficaz.

Su primera reacción al enterarse de la desaparición de Dorothy había sido de rabia pura y simple. A eso de las ocho de la mañana cuando empezaba a preguntarse dónde estaría su agua del afeitado. Ellen había entrado en su dormitorio y le había anunciado en un tono vagamente dominado por el pánico:

—Perdone, señor, la señorita Dorothy no está en casa. ¡No la encuentro por ninguna parte!

—¿Qué? —preguntó el rector.

—¡No está en casa, señor! Y tampoco parece que haya dormido en su cama. ¡Creo que se ha ido, señor!

—¡Que se ha ido! —exclamó el rector incorporándose en la cama—. ¿Qué quieres decir con eso de que se ha ido?

—Bueno, señor…, ¡pues que se ha marchado de casa!

—¡Que se ha marchado de casa! ¿A estas horas? ¿Y se puede saber quién va a prepararme el desayuno?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker